martes, 31 de marzo de 2009

un ojo voyeur



Esta es una idea de Simón Parra. Las fotos son de él, el modelo soy yo. El baño es la oficina de su papá (el papá de él, no el de Ud., jejeje). Fueron tomadas hace un año, pero hasta ahora las publico. El texto es mío.


Un baño vacío en la oscuridad. Un punto de luz en una fachada nocturna. Esa luz atrae las miradas. Pero ese punto que se destaca es un baño. Un baño es lo más privado. La mirada automática que localiza ese punto de luz en la oscuridad, atraída como polilla por la luz, es una mirada voyeur? O solo lo es hasta que decide quedarse ahí?



Si se fijan, los zapatos, las medias corticas y el sentado de nerd acentúan el aire de candor que usualmente uno puede tener en la soledad del baño. Se me alcanzan a ver las piernas peludas, y ese era un propósito de la mis en scene. En el baño sentados en la taza hurgándonos pensativamente la nariz y oliéndonos, nadie es glamoroso.





En el baño uno se cree seguro. De qué, ni idea. Pero se siente a salvo de miradas, y se abandona a sus pensamientos. Uno es altamente vulnerable en un baño.


Por eso es inquietante la mirada que penetra hasta esa intimidad y lo alcanza ahí. Porque en el baño uno esta muy indefenso, y muy candoroso.


Menos mal que ese ojo voyeur no me cogió haciendo nada más sino pensar un poco abatido. Ahí esta lo inquietante y atractivo del asunto. Y si me hubiera cogido en otro estado de ánimo, qué hubiera captado?

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