viernes, 2 de octubre de 2009



Fans:


Han pasado muchas cosas desde que les escribi la última vez: Tengo sitio. Bueno, por un mes. Pero sitio. Ya no hay que salir cada mañana del motel como expulsado del paraiso. Y tiene caché. Es una bodega. Miren mi cuarto.










Idealmente es un sitio para inspirarse y transpirar. Claro que la realidad tiene más claroscuros que la imaginación, y si uno no se cuida, termina en una depre aguda. Para combatirla, miren ese diseño que me hice el pasado finde semana.


En Anuncios de El TIempo 21 de septiembre una señora pide muralistas para 3 murales. Celulares y teléfonos.

Llamo a Carlos Enrique, es un trabajo para él. Habla con la señora, es de Villavo, y viaja allá el sábado. Pero él no da cómo plantear el negocio. Le dedico un fin de semana.

Conceptualmente es una maravilla: Propongo una "intervención epidérmica". Regularizo fachada y se la adapto al clima. Le creo superficies y sitios para los murales y las esculturas. Es una versión moderna del panteón de los Médici por Miguel Angel. Es una actitud clásica si la hay: el arquitecto crea el espacio para el despliegue de las demás artes.






Sobre una foto se dibuja el cambio propuesto.