Que la serendipsis te acompañe



El cazador de Serendípsis o el explorador Serendíptico ( Reflexiones sobre el texto de Constaín).  

El ameno artículo de Esteban Constaín en El Tiempo, Bogotá, 22 de octubre
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juanestebanconstain/lo-que-no-buscaba-juan-esteban-constan-golpe-de-suerte-serendipia-el-tiempo_13140626-4)
sobre la palabra Serendipsis, y su mención de un ensayo sobre ella hecho por mi tio Darío Achury Valenzuela trae recuerdos familiares que me llevan a las siguientes reflexiones:

El ensayo mediante el cual Darío Achury V. presentó la palabra Serendipsis a la Academia Colombiana de la Lengua se llama Palabras con Azar. Es un libro que publicó el Instituto Caro y Cuervo en 1975. 170 páginas. Hace años lo leí y me quedaron grabadas dos cosas.
La primera, que es un ensayo muy ameno, enciclopédico, y riguroso. Para mí ha sido desde entonces un referente de calidad y estándares altos. 
La segunda, que es el objeto de este texto, es que Darío no consideraba la Serendípsis como una lotería. Sobre eso es sobre lo que elaboro a continuación:
Los dos fenotipos sicológicos básicos del artista, según Picasso, son el explorador, y el pastelero. El pastelero típico según él, era Dalí: El pastelero trabaja arduamente en una receta, y apenas la concreta, a hacer pasteles se dijo!!. Botero y sus gordos son nuestra versión local del artista pastelero.
Por otro lado, el explorador típico era el mismo Picasso. Su lema era Je Trouve, yo encuentro. Picasso puede ser visto como el artista serendíptico por excelencia. Encontrar en una cicla una cabeza de toro, y probarlo, es una apoteosis serendíptica:

Serendipity es el azar buscado. Es el azar que le llega a quien busca. Serendísis es casi una recompensa, es casi justicia poética. La ciencia está llena de descubrimientos serendípticos: El azar de Roentgen con la placa reactiva que olvida por la noche y al día siguiente se da cuenta que accidentalmente acaba de descubrir los rayos X. El azar de Newton al que le cae la manzana justo cuando intentaba dilucidar la gravedad. Como muestra el dibujo, hay que  estar en el sitio correcto, en el momento correcto, porque si no no hay serendipsis sino agonía.

Caricatura de Wulff&Morgenthaler para Die Welt. El texto dice: Si Newton hubiera vivido en el Caribe.
Piquen en el dibujo para agrandarlo





Subjetivamente,  el cazador de serendipsis, o el explorador serendíptico, requiere en primer lugar una mente abierta para apreciar los claroscuros donde otros no ven sino sombras. Segundo,  una dosis de aventura para ponerse en sitios donde es más alta la probabilidad del azar. Hay que incitar  a la serendipsis a dar la cara, hay que  seducirla para que aparezca, porque es más elusiva que un rinoceronte de Java. Como dice Constaín, los diccionarios o el Internet son sitios con un buen feng shui para la serendipsis. Las asociaciones más disparatadas son las de un diccionario como lo describe Foucault. Quien busca Aguila se encuentra al lado con almojábana, atisba Atila y aguacate. No puede dejar de leer adventista, y a lo mejor termina leyendo sobre arácnidos.
La tercera es la obstinación, porque hay que buscar sin saber realmente qué se va a encontrar.  Le Corbusier decía que la perseverancia es una forma de heroísmo. Requiere fe, desespero, obsesión. Pero la más importante condición es la que describe Constaín: La alegría del viajero del mundo, dispuesto a asombrarse, a entusiasmarse, a salir del camino trillado, dispuesto a arriesgar, a perder, Porque si la veleidosa deidad da la cara, entonces …….el éxtasis. (“Que la Serendipsis te acompañe” será el nuevo mantra de Obi Wan Kenobi).
"...If you live, your time will come", de Georgie Fame. Solo por estar vivo en las coordenadas de la vida esta uno en el redar de la serendipsis
RAFAEL ACHURY BRICEÑO Bogotá, octubre 2013

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