viernes, 12 de septiembre de 2008

CICLOPARQUEOS 1

La semana pasada escribí una nota sobre cicloparqueos, sitios para parquear ciclas.

Me interesa aquí hablar de una “pared para parquear ciclas”, igual que antes hablé de una “pared-teléfono”. En poco tiempo hablaremos de “paredes-tienda”, y talvez de “paredes-baño”.

Primera tesis: Las ciclorutas urbanas solo sirven como alternativa de transporte si puedo hacer diligencias a lo largo de sus recorridos. Y solo puedo hacer diligencias si logro parquear las cilcas en los sitios a donde voy, o cerca de ellos. Dejo el problema de la organización y administración, y negocio de esos sitios a personas idóneas.
Yo, por ahora, muestro bocetos de ideas. No son diseños, todavía. Puede que nunca dejen de ser bocetos. Puede que no sean ni construibles, ni rentables. No importa. Se trata de ejercitar la imaginación con los incontables retos que nos presenta la ciudad.

Segunda tesis: La teoría detrás de esas “paredes” es que el suelo urbano tiende a volverse tan costoso a medida que aumenta la necesidad de su utilización intensiva, que ya no hablaremos de m2 de local, sino de metros cuadrados de paredes en las cuales desplegar mercancías y servicios.

Solo la piel urbana valdrá. Aprovechar la piel. Multiplicarla, iluminarla, parcelarla, plegarla. Valorícémosla; delgada y transparente, cada centímetro de piel urbana es tan valioso como cada m2 de suelo vendible, o valorizable.

La fachada urbana, el paramento, está en un proceso de plegamiento para generar más área de exposición. Parece un neocortex cerebral humano, plegado para generar más superficie. Pronto tendremos sitios de despliegue de paredes, como se ve en el dibujo donde mezclo una ciclopared con una pared teléfono.

Esperen pronto la siguiente entrega de este suspenso de diseño: Un sitio donde aparezca una pared baño.