City Ditty "Here lies an urban gentleman, Who failed to make his mark, He died with his lifetime squandered, Hunting some place to park." -R. Omar Barker, 1946
"Aquí yace un gentilhombre urbano Que no llegó a dejar huella. Murió con su vida malgastada,
buscando dónde parquear:"
Los edificios de parqueos (genus carpark, en ssegún Wiki Linneo), son arquitectura para no-humanos, un oxymoron, diría Vitruvio. Siguiendo esa línea de razonamiento, se puede afirmar que un establo pertenece al mismo género. La Autoturme de Wolfsburg pone la escala en el ámbito de los robots. Esto no es ya un establo. Ya ni siquiera parece humano. Pero es muy atractivo. Y sigue siendo arquitectura.
En el centro de Bogotá por los años sesenta hubo una fiebre de edificios de parqueo.
No deben haber sido mal negocio estos treinta y pico de años, porque se ven prósperos. Y hay arquitectura interesante.
Han podido coexistir todo ese tiempo con los lotes de engorde, que son a los edificios de parqueo lo que las ventas callejeras son para el comercio formal: Vecinos que juegan un juego desleal. Hoy forman minicentros comerciales, donde se vende ropa china, hay sitios Internet, cafetería y peluquería. Pero la variante local del genus, la carpark bogotensis, por asi decir, no evolucionó. Sus exponentes son dinosaurios de treinta y pico de años de concreto y rampas.
Mientras tanto, en el resto del mundo, el genus carpark ha generado toda clase de interesantes evoluciones. En Munich se experimenta con parqueos subterráneos mecánicos bajo las calles. Otras firmas desde Estados Unidos hasta Eslovaquia ofertan toda clase de soluciones a un problema que en el Plan Maestro del Centro de Bogotá, se perfila ya como la reaparición del carpark bogotensis. Si no me creen, lean el Art. 29, # 2 del Decreto 1489/2007: “En ningún caso se permiten estacionamientos en superficie, solo se permiten en sótano y en edificaciones en altura construidas para dicho fin.” Art. 29, # 2. Imaginémonos el carpark bogotensis Mark 2008 como un modelo de negocios bosquejado inicialmente así: “MetroBlog busca lotes en sitios de la ciudad que tengan una demanda insatisfecha de parqueos. En sitios donde haya lotes de dimensiones que no permitan el parqueo tradicional, que requiere rampa." Son bodegas muy livianas, más bien estibas de almacenaje que edificios. Metálicas, con paredes traslúcidas, de pisos muy bajos. La tecnología de construcción permite desarmar la bodega de parqueo, y armarla en otro lugar. La bodega de parqueo requiere, según la factibilidad, de dos años para cubrir la inversión y de otros tres años de operación antes de revaluar el uso del lote. El lote no se compra, se arrienda. Edificios para objetos, impermanentes, transhumantes por el paisaje de la ciudad. Transparentes. Detrás de sus opalinas paredes de cristal plástico se ven operar silenciosamente los mecanismos, su misma forma su referente. No se refieren a ningún otro edificio, son los primeros de su género.
Taxonomicamente los clasificaría como vestíbulos urbanos, tal como los describe Rem Koolhaas en Delirious New York, en sus versiones entre helipuerto y cajero electrónico, un punto de luz y de accesibilidad en la gran ciudad. Para que veas, nena, qué tan lejos hemos llegado en la reinterpretación de Vitruvio y sus paradigmas.



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